29 de mayo de 2008

Manu Vila







Hola Manu:


Mientras tus papás corrían yo


te cuidé unos minutos inolvidables.


Que seas bueno

14 de mayo de 2008

Punto Final


Con la misma convicción que un adolescente recién llegado al mundo de la libertad pueda defender sus revolucionarias ideologías, quiero dejar constancia, aquí y por escrito, que lo último a lo que modestamente me hubiera gustado llegar a conseguir en este blog fuera a autodefinirme como una persona adherida a una determinada etiqueta, sobre todo de tinte político.
Creo en la libertad de todos los que quieren decir algo y no creo en los que sólo quieren pegar etiquetas precocinadas y así disimular lo poco que tienen que decir.
No quiero etiquetas para definir a qué bando perteneces. Quiero que contra la discrepancia surja la voluntad de la aproximación mediante el razonamiento y no con la calificación sectaria.
Creo que es muy difícil conseguir este objetivo, tan difícil que nuestros antepasados nunca lo consiguieron.
Ante esta dificultad, y conociendo mis propias limitaciones, intento aportar mi granito de arena renunciando a la posibilidad de que en lo sucesivo pueda caer en la tentación de poner alguna etiqueta a nadie por el hecho de discrepar en algo. Si ya lo he hecho, lo retiro.
No quiero para nadie lo que no quiero para mí.
Hasta siempre.

13 de mayo de 2008

La Silla

Llevamos un par de días con un nuevo e interesante debate provocado por unas declaraciones del Rey en las que halaga de una forma inusitada la gestión y la persona del actual Presidente del Gobierno.
Desde luego la novedad es indiscutible, y el hecho de ser la primera vez que oímos tan importante alabanza procedente de quien debe ser el árbitro y moderador del sistema político que establece la Constitución, provoca, como no debía ser de otra manera, que los análisis y los comentarios estén en primera página.
Sospecho que este debate va a tener tantos contertulios como opiniones. Algo parecido a que cada español lleva escrita en su bolsillo una alineación distinta de la Selección Española de Futbol.
Espero que la mayoría estemos de acuerdo en que hay un hecho irrefutable: El Rey ha bajado la guardia, error imperdonable, y es un primer síntoma de final de un ciclo de irreprochable sentido de la equidad y la moderación.
En el momento en que escribo estas letras la Casa Real ya ha publicado una aclaración aduciendo que lo comentado por el Monarca era a título personal y no tenía carácter institucional. Para mí, esta aclaración aviva la polémica, confirma el error y aumenta el alcance político del suceso.
Hace aproximadamente 125 años que un Rey Español no deja a su sucesor la, digamos, “Corona, “Trono”, o más acorde con los tiempos que corren “la Silla”, a su sucesor con motivo de su fallecimiento. Menos mal que gracias a una noche calurosa del verano de 1885 (Alfonso XIII nació en el mes de Mayo), y como consecuencia de su tuberculosis galopante y reposo obligado en el Palacio de El Pardo, nuestro cinematográfico Alfonso XII paso por delante del dormitorio de su querida “Doña Virtudes”, y nos engendró un Rey. Como consecuencia del sofocón veraniego pudimos ver un relevo real en condiciones, aunque hubiera una Regencia obligada por el medio, pues de lo contrario tendríamos que retroceder otros 150 años para ver a un Rey Español (Carlos III) ceder La silla a su hijo.
Esta cita histórica-amorosa me sirve para presentar mi propia elucubración sobre el desliz Real.
No hay duda que una de las principales obligaciones de un Rey es, mantener y defender su legado histórico, y así poder entregarla a su sucesor.
Para un Jefe de Estado, su principal enemigo es aquel que tiene capacidad de moverle su Silla.
Cuentan los historiadores del Franquismo que D. Juan (para unos Juan III, para otros Juan 3º Derecha) fue el único enemigo al que Franco dio tal categoría y de quien siempre estuvo a la defensiva ya que era el único que podía moverle la Silla..
Como no podía ser de otra manera, a nuestro actual jefe de Estado lo que más le preocupa es la estabilidad de su Silla, y cualquier atisbo de movimientos en ese sentido le debe poner en guardia.
Zapatero, durante la pasada Legislatura, tuvo arranques nada favorables para la estabilidad Real. No voy a escribir entrecomillando las citas por si no son textuales, pero sí son ciertas las insinuaciones y alabanzas hacia la 2ª República a la que debemos, dijo, gran parte de todo lo que hoy somos.
La situación política de Zapatero durante esta su segunda Legislatura está infinitamente más estabilizada que la primera, no sólo por los resultados electorales sino porque no va a tener una oposición de la que protegerse. Esta situación de bienestar político nos va permitir ver un nuevo Zapatero aún más ideólogo e iluminado. Un Zapatero dispuesto a dar ese paso que le permita perpetuarse como el gran referente de una nueva política rompedora de los cómodos posicionamientos obligados por las globalizaciones y demás convencionalismos que no están escritos en su carnet de “rojo” como él mismo se autodefinió.
No sabemos por donde tirarán sus innovaciones ideológicas, pero, por si las moscas, el Rey deja caer con disimulo que tenemos un buen Presidente, y si con un poco de suerte y gracias a los halagos se sube al Olimpo y se adormece, es más fácil que se olvide de él, no vaya a ocurrírsele empezar a mover la Silla.

11 de mayo de 2008

La Política de la Trampa


Hace unos días escribía ( El pacto del Tinell) sobre la gran diferencia que hay, y así se ha demostrado, entre la buena gestión de un Partido Político ( PSOE), y la mala, horrenda, de su oponente (PP) en el manejo de las variables imprescindibles para conseguir su objetivo inmediato; el voto.
Desde una posición puramente analítica, en la que la principal inquietud del observador no va más allá de la del simple análisis de lo legislado, el Partido Socialista ha llevado a cabo una política de fortalecimiento de su electorado realmente ejemplar.
El PSOE cimentó su estrategia sobre tres firmes soportes con el fin de:
1.- Aguantar la Legislatura con los apoyos necesarios.
Como consecuencia de la debilidad de la actual Ley Electoral, el manejo adecuado de las minorías regionalistas puede, no sólo proporcionar el acceso al poder, sino además establecer las cotas de estabilidad necesarias si no se dispone de una holgada mayoría parlamentaria.
Aunque este apoyo no era nuevo (de hecho cualquier gobierno en minoría parlamentaria está abocado a él), el enfoque dado por el Partido Socialista iba un paso más allá, reforzando las bases de signo partidista. Por un lado, proporcionado coaliciones nacionalistas (tripartitos), con claras vocaciones independentista, aunque para ello tuviera que dejar por el camino a sus propios representantes (Redondo Terreros), y por otro, generando y alentando nuevos instrumentos legales para que las administraciones autonómicas se vieran con mayores índices de independencia (Estatuto Catalán).
2.-Establecer una línea de legislación claramente rompedora, populista y con alcances claros en lo que podríamos llamar lo ‘socialmente rentable’. Como prueba de ello están las leyes cuyos resultados están más próximos a la obtención de un buen titular que a la solución del problema al que iban dirigidas, como es el caso de la ley de Violencia de Género. Leyes para resolver problemas tan sumamente minoritarios como el de los matrimonios no católicos o simplemente leyes llamadas a resolver problemas inexistentes como la de la Revisión Histórica.
3.- Y como tercer pilar, el más importante, el de mayor rédito electoral como se ha demostrado el 9 M, el que, utilizando la letra de los dos anteriores, le pone la música a la canción cuyo nombre es el titular de esta crónica; la “Política de la Trampa”.
Con qué facilidad le hiló la emboscada el Gobierno a su oposición. Cómo y que bien diseñó la estrategia. Ni el alcance de las leyes propuestas, ni su repercusión en la sociedad, ni siquiera su utilidad eran los objetivos primordiales del legislador. Lo único, lo importante era destruir a su enemigo. Y lo consiguió. No solo ganando las elecciones, sino atacando su línea de flotación, y sembrando la duda entre sus dirigentes.
El método utilizado consistía en que los temas a discutir eran socialmente inapelables, pero al mismo tiempo eran históricamente inaceptables por un Partido en la oposición en el que la ausencia de buenos gestores para diseñar la estrategia del contragolpe estaba garantizada.
El resultado está ahí. El PP ha quedado adherido a una etiqueta con nombre y apellidos. La etiqueta de ‘Acebes y Zaplana’. No porque ellos hayan sido los responsables del desaguisado, sino porque han sido su escaparate. Las lecturas intencionadas de la letra pequeña de esta etiqueta son variadas según los intereses. Pueden ir desde el “cierto tufillo xenófobo” de Rubalcaba hasta la “derecha extrema” de la Vicepresidenta, o la consabida retahíla de “todos los grupos parlamentarios a excepción del grupo popular”.
Para un partido como el PP, en donde su base tiene la amplitud inmensa de la libertad, encontrarse limitado al pequeño espacio disponible de una o varias etiquetas, no supone sino un tremendo retroceso del que sólo el tiempo, y más probablemente el olvido le sacará.
No voy a entrar en dar recetas curativas a nadie, pero sí me gustaría poner de manifiesto que por lo poco visto hasta la fecha en cuanto a estrategia del PSOE para la nueva Legislatura, va a ser un poco “más de lo mismo”.
Cuando llegue el momento de discutir en el Congreso de los Diputados la nueva ley que el Gobierno ha anunciado sobre la Libertad Religiosa en España, será el momento de comprobar si el PP caerá nuevamente en la Política de la Trampa. Esperemos que no sea así, y que cuando el portavoz del Partido Popular tenga la palabra y acceda la tribuna de oradores, se dirija a la bancada de la izquierda y sin ningún recato afirme:
-Srs. Diputados: No sólo defiendo su proyecto de ley, sino que solicito al Sr. Presidente de la Cámara que por primera vez, y sin que sirva de precedente, compute los votos favorables de los diputados de mi Partido por dos, como señal de nuestra identidad política.
Suspicacias aparte, la gestión de un Partido político como el PP no es fácil. Aunque sea rondando el límite de lo políticamente correcto, creo que es infinitamente más sencillo dirigir un Partido de gran carga ideológica como es el PSOE a otro tan distinto como es el PP, en el que las dosis de libertad están tan bien repartidas. Nadie duda de que es mucho más fácil gobernar una dictadura que una democracia.

8 de mayo de 2008

60 Días

Se tenía por costumbre esperar 100 días desde la llegada de un nuevo Gobierno para que los encargados de analizar y estudiar los rumbos de la nueva situación política empezaran su trabajo.
Pero parece ser que el nuevo Ejecutivo se encuentra tan a gusto en estos momentos, sin el menor atisbo de que la oposición aparezca en su camino (están en la ‘desesperanza’),que con tan sólo 60 días desde que prometieron ser buenos, ha decidido reemprender la senda que les condujo por el camino de la confrontación, sacando a la palestra los grandes temas pendientes en la sociedad Española desde los tiempos de los Reyes Católicos.
Ahí tenemos de nuevo a la Sra. De la Vega ( BOE en ristre) , amenazándonos con más y mejores leyes para nuestra anticuada y católica España, con más y mejores leyes para resolver el tan anticuado y perenne olvido histórico de nuestros antepasados que lucharon por el sectarismo de clases sin conseguirlo. Esta es la España real que nadie quiere ver; la de la memoria histórica; la que tiene pendiente otra desamortización porque las anteriores no fueron demasiado útiles y siempre acabaron haciendo más ricos a los que ya lo eran; la que tiene necesidad de expulsar otra vez a los Jesuitas de turno ( ¿ A quien toca ahora?).
Y todo esto al día siguiente en que en una minoritaria rueda de prensa, triste como él mismo, el Vicepresidente económico del Gobierno de los 60 días vino a decirnos, con ese lenguaje en tonos cavernarios y frases fundadas en los despachos de cocinar datos económicos, que la ‘desaceleración’ se ‘acelera’ a mayor ‘ritmo’ del previsto.
Como es lógico la España de la revisión histórica no durmió por culpa del mareo de tantas aceleraciones y desaceleraciones del Sr. Solbes. Era necesario levantar el espíritu del pueblo, había que sacar a la Sra.de la Vega pegando mandobles progresistas al Sr. Trillo para que la España real pudiera dormir tranquila esa noche. Tenía sueño atrasado.